jueves, 8 de marzo de 2012

EL TIPO DEL PSIQUIÁTRICO III





Martínez se dirigió al lugar, que todos los empleados, tarde o temprano visitaban durante su turno: la cafetería. De paso él también se tomaría otro café, el camarero le sirvió disgustado, los empleados habían formado corrillos para comentar el suceso del día. Observó a varios de ellos, mientras tomaba su tercer café con tranquilidad. A media mañana había interrogado a la mitad de la plantilla sin ningún resultado. Revisó sus notas y concluyó que todos decían lo mismo del fallecido: era un hombre callado, no tenía enemigos conocidos, no había discutido con nadie en su trabajo y tampoco mostraba signos de querer suicidarse, pero el muy cabrón se había matado al cortarse el cuello con un cuchillo de cortar jamón. Con aire de fastidio decidió que después de comer se acercaría a casa del muerto, su mujer a esas alturas ya sabría lo ocurrido a su marido. Esperaba que no fuera una histérica, había tratado con algunas viudas que entre lágrimas, soponcios y familiares metomentodo, en la mayoría de las veces, no sacaba nada en claro.

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